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daoa

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FACTFULNESS: DIEZ RAZONES POR LAS QUE ESTAMOS EQUIVOCADOS SOBRE EL MUNDO. Y POR QUÉ LAS COSAS ESTÁN MEJOR DE LO QUE PIENSAS, de Hans Rosling. Un académico sueco especializado en físicas y estadísticas pasó la última parte de su vida escribiendo este libro lleno de experiencias, reflexiones y cuadros estadísticos, dirigidos todos a un mismo mensaje: decirnos que las cosas no están tan mal. Que dejemos de pensar que el mundo es un caos y vamos directo al averno para enfocarnos en las cosas buenas que suceden y de las que los medios ni nadie quiere hablar, porque quizás no son tan interesantes. Porque lo bueno o esperable no es narrable ni funciona como noticia. Un best-seller del 2018 que vale la pena revisar para ensayar una perspectiva distinta de la realidad actual, en especial para aquellos como yo, muy seguros de cómo vamos de mal en peor. Por otro lado, también me ha hecho pensar en los privilegios que tengo y en aquellos que lo ven imposible, como para mirarnos a través del espejo. Pero no es un libro perfecto: ciertamente le falta considerar algunas cosas. No veo mucha profundidad en torno a problemas actuales como los conflictos sociales o armados, y en general, casos donde “lo malo” esté más alto que “lo bueno”. Aun así, es una lectura recomendable y acaso necesaria.

Kapuściński tenía siete años cuando descubrió la guerra. Era 1939 y deambulaba en un prado cerca de su casa cuando reparó en esos destellos que surcaban el cielo, seguidos de un sonido ensordecedor. El entonces pequeño Rysiek –como le llamaban los amigos, una versión polaca de ‘Ricardito’– no entendía lo que sucedía. Un estruendo desmesurado e inexplicable lo alertaba. Rysiek nunca había escuchado una bomba, ni siquiera estaba al tanto de su existencia. Contempló azorado cómo, desde el bosque, se levantaba la tierra. Nunca había visto algo semejante, una magia siniestra que lo atraía como a todo niño frente a lo incierto. Cuando se encaminaba hacia esa dirección, alguien lo cogió del hombro, tumbándolo al suelo. Era su madre. “No te muevas —susurró—. Ahí está la muerte”. Así lo contó en su primer libro de reportajes literarios, LA JUNGLA POLACA. Un libro clave en la obra periodística y narrativa del más conocido reportero polaco, considerado para muchos como "el periodista del siglo XX". Me gustó mucho este libro, no solamente porque vivo en Polonia y disfruté reconocer o aprender muchos lugares, personajes y referencias históricas, sino porque aquí se puede conocer a ese primer Kapu, muy curioso y decidido a contar historias. Un periodista muy joven, comprometido políticamente y con una visión muy humana y cuestionadora del mundo. No es su mejor libro, para nada, pero es muy interesante y quizá uno de los más personales.

MRS. CALIBAN (LA SEÑORA CALIBAN), de Rachel Ingalls. Una bella y extraña novela corta de 1982 cuya premisa es tan peculiar como sencilla: Dorothy, una solitaria ama de casa norteamericana, atrapada entre un matrimonio infeliz y la pérdida de un hijo, empieza una curiosa y surreal relación con un anfibio humanoide llamado Larry. Sí, acaban de leer eso: un primo hermano del monstruo de la Laguna Negra que llega a su casa para cambiarle la vida. Elogiado por autores de la talla de Ursula K. Le Guin o John Updike, se trata de un libro rarísimo y espléndidamente escrito —no pude dejar de leerlo—que se sirve de esta fantástica situación para hablarnos, con mucho humor y sin perder esa oscura excentricidad, de temas universales como la soledad, la muerte, la vida conyugal, la femineidad, la frustración de la vida diaria, la falta de comunicación o el sexo. También encuentro importante la descripción de la vida de los matrimonios jóvenes de clase media en los Estados Unidos de los años 60s, que es el fondo del relato… Una joyita algo ignorada, ciertamente, cuya reedición en el 2017 ha hecho más popular.

La contraportada tiene un comentario bastante acertado donde la comparan con una mezcla de KING KONG, LA BELLA Y LA BESTIA, E.T., EL MAGO DE OZ, los cuentos de Poe y las películas de Lynch. Así de descabellada es esta novela, donde parece que no pasaran muchas cosas salvo aquel encuentro inefable entre estos dos personajes, pero en el fondo, en el plano de las ideas, los miedos, los deseos y emociones, sucede muchísimo.

Descubrí este libro a raíz de mis indagaciones de las influencias u orígenes de la película LA FORMA DEL AGUA de Guillermo del Toro, para un ensayo que escribí hace un par de años. Hay mucho qué contar de MRS. CALIBAN, que acaso amerite un texto más largo, mas definitivamente es una lectura recomendada.

Rara —a veces demasiado—, pertubadora pero brillante... Es como una historia escrita por David Lynch. Mi primera experiencia leyendo Banville ha sido excelente. Me ha dejado sediento por más.

Odd—sometimes too much—, disturbing but brilliant... Is like a story wrote by David Lynch. My first experience reading Banville has been terrific. Now I'm looking forward for more.

Un bestiario ficticio encarnado en una combinación de 21 láminas que descubren 4096 especies de animales fantásticos, con la descripción zoológica de la criatura. Una libro-objeto de bella factura e irrefutable locura. Puedes conjurar diferentes monstruos y el nombre y la descripción de la criatura siempre cambia… Sí, criaturas imposibles como el ‘Cavaguro’ o el ‘Elenedilo’, por ejemplo. Lo amé durante mi adolescencia y me pegué buen rato hojeándolo, contemplando esas bestias surreales de pesadillas lovecraftianas o evocaciones borgianas. Las descripciones no se quedan atrás, son estupendas. Un libro de ilustraciones muy divertido e inspirador en temas de lo fantástico, amenísima y peculiar pieza para cualquier biblioteca.

Oscuro. Inocente. Cruel. Necio. Tierno. Los adjetivos que me remiten a la existencia de este niñato –como le llaman en la versión traducida de Ediciones La Cúpula (2005)-, rayan entre lo infantil a lo macabro. Una dualidad acaso no tan extraña. Tony Delmonto se olvida del mundo real que tan poco conoce y se deja invadir por su vasta imaginación, libre en la soledad de la sala de estar o en su dormitorio, devorando cómics y programas de TV cuya insondable oscuridad es solamente comparable a la sucia y siniestra realidad en derredor.

El pequeño Tony, amo y señor de un reino encarnado en dinosaurios, extraterrestres, robots, cohetes, soldados y demás tipos de monstruos. El pequeño Tony, ávido de misterio, aventura y horror, mas también deseoso de indagar en la vida de los otros, donde refleja todos los elementos y situaciones sobrenaturales que conforman su lóbrego universo.

El pequeño Tony, el Big Baby, es el protagonista de una serie de historias homónimas del cáustico estadounidense Charles Burns (el mismo loco de la aterradora y fantástica Black Hole, con la que lo descubrí muy tarde, sin duda su magnum opus). Publicadas en la década de los ‘80 en la legendaria revista Raw de Art Spiegelman y compiladas en un libro por vez primera en 1999, Big Baby no se distancia de esa influencia por el cine de terror serie B, los cómics de horror, ciencia ficción, los pulp fiction de la primera mitad del siglo XX o la novela negra, elementos que caracterizan a este historietista e ilustrador cuya visión fue descrita por Sammy Harkham -otra figura prominente en el cómic norteamericano moderno, acaso más joven- como “un paralelo inquietante entre los mundos de David Lynch y Lovecraft, con una realidad trastornada, amenazadora, y siempre de una familiaridad suficiente para sentirse casi verdadera”...

Cualquiera puede sentirse identificado leyendo Big Baby. Acaso existan algunos niños que no posean mentes tan recalcitrantes y calenturientas como las de Tony, mas todos hemos tenido –algunos en mayor medida-, ese llamado inmortal por controlar aquellas historias que nos atraen, apropiarnos de ellas y plasmarlas en la aburrida cotidianeidad de nuestra infancia. Aquello tiene como aditivo la tórrida intriga del sexo, cuestión ajena y difusa para todo párvulo, mas no por ello menos atrayente.

Sin embargo, para Tony, todo esto deviene en ‘descubrir sin descubrir’ que su contexto aparentemente normal es el paradigma perfecto de su propia ficción. Su lúdico e infernal interior deja de ser tan creepy en tanto vemos cómo la gente que lo rodea -familias o personas modelo de la clase media norteamericana- son fieles homólogos de todo aquello que engendra su imaginación. Cuando digo ‘descubrir sin descubrir’ hago referencia al intenso hecho de que, si bien Tony es testigo de diversas atrocidades que evidencian la purulenta vorágine en la que se halla sumida la realidad -o al menos, la realidad bajo el perturbado y magistral lente de Burns-, al final del día es un niño inocente, y cree que todos forman parte de la fantasía que él va armando.

Tony Delmonto vive una contradicción: contempla el mundo de manera inocente y pueril, pero ese mismo sendero de exploración es también un descenso moral, al concebir sus actos y lo que presencia como algo esperable. Así, Big Baby nos obsequia retazos de la vida de un niño grande que envilece con cada viñeta, en tanto deslumbra febrilmente con el horror, la impudicia y una naciente sexualidad. Son elementos con los que nos identificamos indefectiblemente, desde lo más profundo de nuestras ficciones infantiles, donde lo grotesco, lo fantástico y lo sensual recorren el mismo camino nebuloso a través de la cotidianeidad, en un grito eterno y desgarrador imposible de escapar, no por impotencia, sino por una razón acaso más confusa y subconsciente, propia de estos años de descubrimiento: porque no queremos.

Link del texto completo:
https://diegolivasarana.com/2018/11/30/el-siniestro-encanto-de-la-infancia-big-baby/