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Este fue uno de los libros más bonitos que leí en el 2021. Como hombre de perros, amante de los lomitos, eterno enamorado de nuestros cuadrúpedos hermanos y hermanas, pues me ha fascinado. Ayer recordé el libro y pensé en dedicarle un post de una buena vez.
Publicado en 1933, este entrañable y extrañísimo libro es ciertamente la biografía de Flush, un cocker spaniel que vivió entre 1840 y 1854 y perteneció a una importante poeta de la era victoriana, Elizabeth Barrett Browning. Woolf nos narra su vida entera: desde que era un cachorrito corriendo libre y despreocupadamente por los campos de Reading, en Berkshire, hasta que fue obsequiado a la poeta y empezó su vida acomodada y citadina como el miembro canino con pedigree de una familia de clase alta en Wimpole Street, el corazón de Londres. Flush tiene numerosas aventuras y emociones: viaja, es robado por unos maleantes que piden recompensa, descubre celos y frustraciones al conocer al futuro esposo de Elizabeth, el poeta Robert Browning, se muda a una zona bucólica de Florencia con toda su familia, donde expira de viejo, tras haber vivido una gran vida perruna.
Lo bello de FLUSH es que nos muestra muchos aspectos de la vida humana a través de los ojos de un perro y narrados con la legendaria pluma de Virginia Woolf. Se trata de una biografía con mucho de realidad pero con muchas recreaciones ficcionadas propias de la autora. Es un libro de no-ficción y al mismo tiempo, una biografía ficticia. Por otro lado, me atrevería a decir que es también un texto histórico y por qué no, de crítica social. FLUSH puede considerarse una interpretación de la vida en una gran ciudad, en particular aquella de los intelectuales y artistas de la clase alta. Hay mucho, mucho sobre comportamiento y psicología de los perros, sí, es una mirada cánida, perruna, pero no por ello menos crítica, y eso es en gran parte debido a las opiniones y pensamientos de Woolf verbalizados a través de Flush.
Algo que me gusta y me parece fantástico es como Woolf decidió escribir esta menuda maravilla: ella leía y estudiaba las cartas de amor que se enviaban Elizabeth y Robert, dos poetas históricos, y no dejaba de reírse y divertirse con las numerosas veces que terminaban hablando de Flush, mencionándolo de tantas formas, así que decidió hacerle una biografía. Me recuerda a las cartas que he leído de mi abuelo y cómo hablaba de sus perros, o a las horas y horas y horas que mi esposa y yo nos pasamos hablando de nuestro perro y no nos damos cuenta. Una maestra.
Leer FLUSH fue un placer. Recomiendo hacerlo con tu compañero perruno, te darán ganas de abrazarle o acariciarle en cada página.
Publicado en 1933, este entrañable y extrañísimo libro es ciertamente la biografía de Flush, un cocker spaniel que vivió entre 1840 y 1854 y perteneció a una importante poeta de la era victoriana, Elizabeth Barrett Browning. Woolf nos narra su vida entera: desde que era un cachorrito corriendo libre y despreocupadamente por los campos de Reading, en Berkshire, hasta que fue obsequiado a la poeta y empezó su vida acomodada y citadina como el miembro canino con pedigree de una familia de clase alta en Wimpole Street, el corazón de Londres. Flush tiene numerosas aventuras y emociones: viaja, es robado por unos maleantes que piden recompensa, descubre celos y frustraciones al conocer al futuro esposo de Elizabeth, el poeta Robert Browning, se muda a una zona bucólica de Florencia con toda su familia, donde expira de viejo, tras haber vivido una gran vida perruna.
Lo bello de FLUSH es que nos muestra muchos aspectos de la vida humana a través de los ojos de un perro y narrados con la legendaria pluma de Virginia Woolf. Se trata de una biografía con mucho de realidad pero con muchas recreaciones ficcionadas propias de la autora. Es un libro de no-ficción y al mismo tiempo, una biografía ficticia. Por otro lado, me atrevería a decir que es también un texto histórico y por qué no, de crítica social. FLUSH puede considerarse una interpretación de la vida en una gran ciudad, en particular aquella de los intelectuales y artistas de la clase alta. Hay mucho, mucho sobre comportamiento y psicología de los perros, sí, es una mirada cánida, perruna, pero no por ello menos crítica, y eso es en gran parte debido a las opiniones y pensamientos de Woolf verbalizados a través de Flush.
Algo que me gusta y me parece fantástico es como Woolf decidió escribir esta menuda maravilla: ella leía y estudiaba las cartas de amor que se enviaban Elizabeth y Robert, dos poetas históricos, y no dejaba de reírse y divertirse con las numerosas veces que terminaban hablando de Flush, mencionándolo de tantas formas, así que decidió hacerle una biografía. Me recuerda a las cartas que he leído de mi abuelo y cómo hablaba de sus perros, o a las horas y horas y horas que mi esposa y yo nos pasamos hablando de nuestro perro y no nos damos cuenta. Una maestra.
Leer FLUSH fue un placer. Recomiendo hacerlo con tu compañero perruno, te darán ganas de abrazarle o acariciarle en cada página.
MATAR A UN RUISEÑOR, de Harper Lee. En esta bella novela, la pequeña Jean Louise “Scout” Finch deberá lidiar con los chismorreos y el racismo del pueblo de Maycomb, Alabama, en los años 30, que rechaza y no entiende la férrea integridad de su padre Atticus, un abogado que debe defender a un hombre negro acusado de violación. Así, Scout se verá forzada a crecer, descubriendo el significado de la discriminación y la injusticia social. Algo particular de esta lectura es que, si bien se tocan temas muy fuertes como la violación o el racismo, el retrato de la irracional mentalidad del pueblo, con el racismo tan naturalizado, las diferencias de clases sociales, en fin, tantos temas, la novela es MUY GRACIOSA. Más de una vez he lanzado carcajadas solito leyendo en silencio, y mi esposa preguntándome de qué me río y yo diciendo que otra vez Scout. Ella es lo mejor del libro, es simplemente encantador leer sus pensamientos y opiniones. Harper Lee conjuró con mucho cariño y empatía la forma en la que los niños contemplan y racionalizan las cosas.
Algo que me hizo ruido es que se trata de una novela con un discurso antirracista donde los afroamericanos no tiene tanta presencia y el lector llega a conocerlos poco, pero tras pensarlo, creo que estamos inmersos en los pensamientos y recuerdos de una niña blanca ajena a ese mundo, que lo va palpando durante el libro, y visto a través de sus ojos, pues resulta natural que la historia sea así. Otra cosa es Atticus: un abogado paradigma de la ética y la moral, muy entrañable, pero siento que hoy en día ya no se escribiría un personaje así, tan perfecto, le falta más complejidad. Igual, MATAR A UN RUISEÑOR continúa siendo un referente de la literatura gringa y su mensaje sobre tolerancia, igualdad y comprensión permanece más vigente que nunca. Gran libro.
Algo que me hizo ruido es que se trata de una novela con un discurso antirracista donde los afroamericanos no tiene tanta presencia y el lector llega a conocerlos poco, pero tras pensarlo, creo que estamos inmersos en los pensamientos y recuerdos de una niña blanca ajena a ese mundo, que lo va palpando durante el libro, y visto a través de sus ojos, pues resulta natural que la historia sea así. Otra cosa es Atticus: un abogado paradigma de la ética y la moral, muy entrañable, pero siento que hoy en día ya no se escribiría un personaje así, tan perfecto, le falta más complejidad. Igual, MATAR A UN RUISEÑOR continúa siendo un referente de la literatura gringa y su mensaje sobre tolerancia, igualdad y comprensión permanece más vigente que nunca. Gran libro.