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Tinta roja
by Alberto Fuguet
TINTA ROJA, una de mis obras favoritas del escritor, periodista, y cineasta chileno Alberto Fuguet. En ella tenemos al protagonista Alfonso, un periodista recientemente graduado de la universidad y con intensas ganas de dar el salto a la ficción y convertirse en escritor. La historia arranca con su primer día de trabajo en el diario, donde su idea del quehacer periodístico dara un giro de tuerca al ser insospechadamente enviado a la sección de policiales y conocer a su jefe, el irreverante, cínico y amoral Faúndez. Pronto veremos al soñador Alfonso tener sus primeros contactos con la muerte, el sexo y la suciedad de las calles.
Se trata de una historia de aprendizaje, de camino a la adultez que tiene al periodismo como fondo. Si bien sucede en Santiago de Chile, la historia posee características universales y podría tratarse de cualquier ciudad latinoamericana: Lima, Bogotá, La Paz, en fin, el lector podrá indentificarse sin problemas con las vicisitudes de Alfonso y con la violencia de la metrópoli (en especial aquellos de esta parte de mundo, me atrevería a decir).
La novela propone una estructura narrativa basada en numerosos capítulos que progresivamente relatan la llegada de Alfonso a la sección de policiales del diario, su relación con Faúndez y su introducción al mundo del periodismo, básicamente a través de casos (salidas para reportear) para las ediciones del diario, en los que los personajes salen a la calle a registrar historias de la crónica roja, en tanto lidian con sus propias inquietudes y procesos personales.
Algo mencionable es que TINTA ROJA guarda ciertos elementos biográficos, pues Fuguet ha manifestado en diferentes entrevistas su conexión con el periodismo y, particularmente, el haber tenido un jefe similar al personaje de Saúl Faúndez (hecho que también admitiría el cineasta peruano Francisco Lombardi, quien adaptó el libro en una película del 2000). En el texto "Detrás de la novela: El color de la tinta", que acompaña como anexo a una edición de 2003 de TINTA ROJA, Fuguet revela sus inspiraciones e intenciones para con la escritura de la novela, las cuales lo enlazan con fuerza en la ficción sobre periodismo:
"Antes que ingresara a trabajar a un tabloide como reportero policial (estuve ahí apenas un verano), mi disco duro ya estaba formateado para creer que toda experiencia periodística era, en rigor, una aventura. Una gran historia. Algo así como una película. Era tal mi necesidad de ser un héroe, de justificar todo el esfuerzo que implicó finalmente ingresar a periodismo que, ahora lo percibo, mi primera experiencia de reportero se iba a transformar, necesariamente, en la génesis de una novela. De cualquier novela. En ese momento no lo sabía, pero ahora lo sé. Me pudo haber tocado el turno de madrugada en la tele preparando el noticiero del matinal, o trabajar en una radio en el sur, o quizás ser fotógrafo de la vida social, cronista de hípica, periodista de la Revista de Libros, reportero de las páginas rojas. No creo que eso hubiera alterado mucho las cosas. El tema, sí, pero no la esencia. Lo que yo quería hacer era escribir sobre periodistas. Narrar la profesión, el día a día, desde adentro. Y lo iba a hacer, pasara lo que pasara, eso siempre lo tuve claro. Era asunto de tiempo, no más. Yo ya estaba preparado. Más que preparado" (Fuguet 2003: 414).
TINTA ROJA no es un libro perfecto y tampoco la mejor obra de Fuguet, pero guarda un espacio especial entre mis lecturas. Una novela que no aburre, se lee rápido y de la que se pueden analizar muchísimos temas. Recomendada.
Se trata de una historia de aprendizaje, de camino a la adultez que tiene al periodismo como fondo. Si bien sucede en Santiago de Chile, la historia posee características universales y podría tratarse de cualquier ciudad latinoamericana: Lima, Bogotá, La Paz, en fin, el lector podrá indentificarse sin problemas con las vicisitudes de Alfonso y con la violencia de la metrópoli (en especial aquellos de esta parte de mundo, me atrevería a decir).
La novela propone una estructura narrativa basada en numerosos capítulos que progresivamente relatan la llegada de Alfonso a la sección de policiales del diario, su relación con Faúndez y su introducción al mundo del periodismo, básicamente a través de casos (salidas para reportear) para las ediciones del diario, en los que los personajes salen a la calle a registrar historias de la crónica roja, en tanto lidian con sus propias inquietudes y procesos personales.
Algo mencionable es que TINTA ROJA guarda ciertos elementos biográficos, pues Fuguet ha manifestado en diferentes entrevistas su conexión con el periodismo y, particularmente, el haber tenido un jefe similar al personaje de Saúl Faúndez (hecho que también admitiría el cineasta peruano Francisco Lombardi, quien adaptó el libro en una película del 2000). En el texto "Detrás de la novela: El color de la tinta", que acompaña como anexo a una edición de 2003 de TINTA ROJA, Fuguet revela sus inspiraciones e intenciones para con la escritura de la novela, las cuales lo enlazan con fuerza en la ficción sobre periodismo:
"Antes que ingresara a trabajar a un tabloide como reportero policial (estuve ahí apenas un verano), mi disco duro ya estaba formateado para creer que toda experiencia periodística era, en rigor, una aventura. Una gran historia. Algo así como una película. Era tal mi necesidad de ser un héroe, de justificar todo el esfuerzo que implicó finalmente ingresar a periodismo que, ahora lo percibo, mi primera experiencia de reportero se iba a transformar, necesariamente, en la génesis de una novela. De cualquier novela. En ese momento no lo sabía, pero ahora lo sé. Me pudo haber tocado el turno de madrugada en la tele preparando el noticiero del matinal, o trabajar en una radio en el sur, o quizás ser fotógrafo de la vida social, cronista de hípica, periodista de la Revista de Libros, reportero de las páginas rojas. No creo que eso hubiera alterado mucho las cosas. El tema, sí, pero no la esencia. Lo que yo quería hacer era escribir sobre periodistas. Narrar la profesión, el día a día, desde adentro. Y lo iba a hacer, pasara lo que pasara, eso siempre lo tuve claro. Era asunto de tiempo, no más. Yo ya estaba preparado. Más que preparado" (Fuguet 2003: 414).
TINTA ROJA no es un libro perfecto y tampoco la mejor obra de Fuguet, pero guarda un espacio especial entre mis lecturas. Una novela que no aburre, se lee rápido y de la que se pueden analizar muchísimos temas. Recomendada.